La taurina es un aminoácido que deriva del metabolismo de otro amonoácido, la cisteína, y representa del 50 al 60 % del conjunto de aminoácidos libres. La taurina es especialmente abundante en el músculo esquelético y las fuentes ricas en taurina en la dieta provienen del consumo de proteínas animales.
La taurina desempeña un papel beneficioso en diversos procesos metabólicos y fisiológicos, como la regulación de la glucosa y los lípidos, el metabolismo energético, tiene también efectos antiinflamatorios y acciones antioxidantes.
La taurina modula el metabolismo de las grasas. La suplementación con taurina puede aumentar la lipólisis y reducir la contribución del metabolismo glucolítico. Esto hace que durante el ejercicio seamos más eficientes usando los ácidos grasos como fuente de energía y, por tanto, retrasamos la fatiga.
Esto indirectamente podría ayudar a la quema de grasa si queremos bajar de peso, pues si la fatiga tarda en aparecer, la intensidad y el volumen de entrenamiento que podemos realizar en cada sesión, aumenta, por lo que la cantidad de calorías que gastamos por entrenamiento, también lo hace.

Debido a la capacidad de la taurina para mejorar el metabolismo de los lípidos mediante la estimulación de ciertos genes y proteínas que son responsables de la biogénesis mitocondrial y la función respiratoria, la taurina se asocia con mejoras en el metabolismo aeróbico según algunos estudios.
Por otro lado, aunque esto está menos estudiado, hay algunas investigaciones que han observado que la taurina también es capaz de mejorar la capacidad anaeróbica de los deportistas debido a que hay una reducción del lactato.